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  • La Gira de la Confederación General de Trabajadores

Resumen

Abstract

La Gira de la Confederación General de Trabajadores

El Comunismo Anárquico.– El despertar indígena

En nuestra crónica anterior sobre la C. G. T., decíamos que ésta tenía un enorme y difícil camino que recorrer y que para ello era necesario robustecerse y afincarse en los sentimientos y ansias de liberación del proletariado. Cuando esto escribíamos, recién partía al Sur una delegación de dos compañeros en misión organizadora y proselitista, comenzando así la tarea de adentrarse en los medios obreros donde la Confederación debe, por sobre todo, desenvolver su acción emancipadora. Es cierto que en los principales pueblos del Sur– excepto Concepción– la C. G. T., tiene sus cuadros sindicales adheridos desde la convención, pero a estos cuadros hacía falta pulsarlos y llevarles desde acá un poco de aliento, doble labor a la que se unía la de ir tejiendo inteligentemente los hilos armónicos que a lo largo del país deben formar el uniforme y macizo cuerpo de la Confederación. La delegación enviada partió de ésta el 19 de Diciembre, haciendo su primera escala en Rancagua, donde dio conferencias el 19 y el 20, sobre organización y sobre el tema básico de la gira: el comunismo anárquico. Se ocupó los dos días el local de la Federación de Izquierdas y hubo un lleno total. Terminados estos buenos actos, la delegación siguió a Talca, a donde llegó justamente a la tercera sesión de una convención híbrida que había organizado un fascista, Labra Mutis, con los fines reaccionarios que es de suponer. La delegación pudo constatar la forma inteligente cómo habían obrado los gremios de la Confederación y nuestros compañeros, que concurrieron a la convención y la despedazaron de a poco desde su propio vientre. Los delegados en gira dictaron sus conferencias los días 21 y 22 en los locales de panaderos y estucadores, los que se vieron totalmente concurridos por los obreros de los diversos gremios, circunstancia que sirvió para reafirmar las posiciones de la Federación Local y el credo revolucionario expuesto por los conferenciantes. Fue ésta la segunda jornada por la C. G. T. y por su finalidad el comunismo anárquico. En Concepción, tercera ciudad visitada por los delegados, no hay organización obrera revolucionaria. El Centro de Estudios Alborada, grupo que encarna los principios de la C. G. T., es la única colectividad que agita a los trabajadores por sus verídicos problemas y que pone una nota discordante en medio del mutualismo y el caciquismo político imperantes. Pero la labor de este grupo es del todo insuficiente en un pueblo como Concepción, cuyo proletariado muy numeroso debe ser ganado para la causa revolucionaria con el reforzamiento del grupo Alborada y con compañeros cuya convicción corra a parejas con su capacidad organizadora. Las dificultades de todo orden y que los delegados no pudieron vencer hicieron imposible la organización de actos de propaganda. Sólo de vuelta de Osorno fue posible organizar un acto en el que nuestros compañeros cumplieron ampliamente su misión. A la llegada a Temuco se tenía preparado un mitin pro disolución de la Cosach. Alrededor de unas cuatro mil personas entre las que había unos quinientos indígenas y muchas mujeres, se congregaron para oír a los delegados de la C. G. T. Trasladados a la plaza para efectuar el mitin, se opuso a su realización el prefecto de policía pretextando que no se podía impedir la buena digestión a los tranquilos paseantes (era la hora del paseo). Para impedir la inminencia de una masacre, la delegación invitó a la concurrencia a reunirse en otra plaza, lo que se hizo. Al final del mitin, el pueblo exteriorizó con verdadero cariño su adhesión a la Confederación y al comunismo anárquico, vivando entusiastamente ambas instituciones. Llamó particularmente la atención el enorme interés de los indígenas por conocer hasta en detalle lo que sería una sociedad con el régimen del comunismo anarquista, viéndose instados los delegados a responder a innumerables preguntas que sobre tan importante tópico les hacían. Dos conferencias se dieron en este pueblo, inclusive la que se dictó en la casa quinta de un conservador ricacho que manifestó a los delegados su agrado por oír una exposición sobre comunismo anarquista, para lo cual ponía su casa a disposición de los trabajadores. Como para ese día no se encontró local, se aceptó el oportuno ofrecimiento y la conferencia se realizó en medio del follaje de la mansión señorial con una asistencia superior a dos mil personas. Coronada en tan buena forma la estada en Temuco, la delegación partió a Osorno, última ciudad que se iba a visitar. Aquí la Federación Local había invitado a los trabajadores a esperar a los delegados. En número aproximado a seiscientos, incluso las compañeras del Sindicato Femenino, recibieron a los compañeros. Las conferencias, que se dieron en el Teatro Septiembre, en el local de la Federación y en la plaza, giraron sobre temas de actualidad y sobre el que ya se había tratado en todos los pueblos y cuya divulgación amplia constituía uno de los motivos de la gira. En este pueblo, lo mismo que en Temuco, el entusiasmo e interés de los indígenas y de las mujeres es enorme. Quieren saber todo lo que atañe a las ideas y escuchan con verdadera unción las explicaciones que ellos mismos piden, preguntando hasta disipar todas sus dudas. Es evidente que este interés no lo tiene el trabajador de la región central, el que más impregnado de vicios, es más indiferente y reacio a las manifestaciones que propugnan por emanciparlo a el mismo. Si esta primera gira de la C. G. T., no hubiera tenido éxito en los pueblos anteriores a Temuco y Osorno, en todo caso ella nos habría dejado ampliamente satisfechos con la sola constatación que se ha hecho respecto al entusiasmo y fervor revolucionarios que hay entre los trabajadores de los dos pueblos y en especial entre sus valientes mujeres y sus tostados indígenas, los que, vejados y despojados por centenaria explotación, ven en el comunismo anárquico, el mañana rosado y alegre que difusamente añoraron como punto de término a sus dolores de siglos.

Floreal RAMIREZ.